
Bazán fue un verdadero pionero del género en la región cuyana. Durante la década de los 80 fundó la banda Sobredosis, considerada una de las primeras agrupaciones de metal en la provincia. Desde allí impulsó un sonido potente y auténtico, marcando el camino para futuras generaciones de músicos.
Reconocido por su compromiso con la escena underground, “El Chueco” no solo se destacó como cantante y compositor, sino también como un incansable difusor del rock pesado local. Su influencia trascendió escenarios, convirtiéndose en una figura respetada y querida dentro del circuito independiente.
Según trascendió, el músico enfrentaba problemas de salud en el último tiempo, lo que habría derivado en su fallecimiento. La noticia generó una inmediata reacción entre seguidores, colegas y amigos, quienes lo despidieron con emotivos mensajes en redes sociales, destacando su legado y su aporte fundamental al desarrollo del metal en el interior del país.
Hoy, su nombre queda grabado en la historia del heavy metal argentino como uno de sus impulsores más genuinos fuera de los grandes centros urbanos. Su música y su espíritu seguirán vivos en cada riff, en cada banda emergente y en cada escenario donde el metal siga resonando.
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